16 nov. 2011

Ralladas.

¿Que te importo? Y UNA MIERDA. ¿Que soy el mejor? Y UNA MIERDA. ¿Que estarías triste si yo me alejara de ti? Y UNA MIERDA. ¿Que soy de lo más importante que tienes en San Fernando? Y UNA MIERDA.

¿Por qué me mientes, eh? ¿Para hacerme sentir especial, porque te crees que así me sentiré mejor? Mira, me he pasado lunes y martes ignorándote por completo, sin hablarte, sin mirarte siquiera. ¿Te habrás dado cuenta, no? ¿O ni siquiera eso? Pues era una táctica. Yo no te he hablado, no, pero tú tampoco a mí. ¿Qué pasa, que necesites que yo te hable para tú hacerlo también? ¿Necesitas que sea yo el que te abra conversación en el chat? ¿Necesitas que yo sea el que vaya a darte un abrazo? ¿No puedes hacerlo tú? Vale, entonces permítame que dude de tus palabras. Que no son más que mentiras.

Al final te he acabado hablando, sí. ¿Por qué? No lo sé. Porque te quiero. Sí, a pesar de todo esto. Porque me cuesta la misma vida pasar de ti. Porque te necesito. Y he dejado que te salieras con la tuya: ni me he alejado de ti, ni hemos empezado a salir. Ni siquiera te he entrado. ¿Y así me lo agradeces? ¿Te encanta jugar con los sentimientos de los demás, no es así? Bueno, quién sabe, a lo mejor sólo con los míos.

En fin, dudo mucho que leas esta entrada. Ojalá que sí, ya que no me atrevo a decirte esto pero me gustaría que lo supieses. Anda, vemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario